viernes, 31 de diciembre de 2010

Terminar para volver a empezar

A veces hacer balance puede ser doloroso pero necesario. Recapitular experiencias nos ayuda a aprender de ellas, o no. Porque hay veces que aunque en teoría tengamos claro un concepto en la teoría seguimos empecinándonos en ciertas cosas.

Personalmente como guerrero de experimentación este año ha sido muy productivo. He vivido situaciones que francamente no he visto ni en la mejor película de enredos. Diálogos que ni el mejor guionista sería capaz de inventar. Por poner un ejemplo escuchar de la boca de un hombre, llamémosle Mr Cobaya una frase como "Contigo no puedo follar, tengo que hacer el amor". Me produjo el nacimiento de un úlcera, y un extremecimiento de mi líbido. Pero vamos a ver, que ya eres un tío adulto, que no maduro. Que pasa tengo que casarme contigo para poder tener un orgasmo. Pues si que me van a salir caros 8 segundos de placer.Creo que en ese momento el rastro genético que quedaba de los celtas se suicidó. Primero os quejais de que lo hacemos todo muy complicado. Que siempre dais el primer paso. Las narices, vendeis que somos nosotras las que no sabemos lo que queremos pero en realidad os acojona que lo tengamos claro.

Lo cierto es que la conclusión a la que he llegado este año es que el hombre no está preparado para la liberación de la mujer. Es antinatural que queramos ser reconocidas personalmente, que deseemos e intentemos obtener nuesta individualidad. Que no los necesitemos a ellos para tener valor. Que nuestra autoestima solo es nuestra.

Una amiga me preguntó este verano si era más fácil ligar con 16 años o con veintitantos. Y lo cierto es que ahora es mucho más divertido. Porque con 16 nuestra seguridad dependía de la atracción que generábamos en los hombres. Nos veíamos si ellos nos veían. Mientras que ahora solo dependemos de nosotras. Si una noche sales y ni un solo tío se te acerca no piensas que tienes menos atractivo que una señora potato. Piensas que era a ti a la que ningún habitante de Marte te atraía. Porque chicos nuestra finalidad en la vida no es que nos querais. Ir asumiéndolo.

Se que me quedan un millón de cosas por compartir con vosotras pero tengo toda la vida para hacerlo, porque este es solo el principio. Y hoy prefiero hablar de propósitos que de úlceras sangrantes.

Os deseo con todas mis entrañas que en el año que entra seais vosotras mismas. Hagais lo que querais, cuando querais. Deseo que os ilusioneis, os enamoreis, os enfadeis...Que sintais el peso de la vida y que la vivais. Y si la vida os dá un revés, cuando os sintáis hundidas recordeis que sois Espartanas. Luchadoras, supervivientes en un mundo lleno de muros. Muros que se pueden escalar o destruir. Deseo que recordeis que para mi sois Guerreras y que siempre salis victoriosas. Pero sobre todo que somos compañeras, un ejército. No estais solas y que siempre sobrevivimos.

Besos para todas. Hasta el año que viene.

jueves, 30 de diciembre de 2010

A mi Espartanas

Suelo decir que existen 2 tipos de mujeres.

a) Las doncellas en apuros, que esperan encaramadas en el balcón de la más alta torre. Que un apuesto príncipe las salve. Haciendo su aparición cabalgando un hermoso corcel blanco vestido apropiadamente con una flamante armadura con pintura metalizada. Mate al cruel dragón, que escupe fuego por el culo. La salve y le prometa amor eterno. Le compre una casa o un piso de más de 100 metros cuadrados. Le haga dos hijos, y le regale una visa diamante, de esas que solo se ven en los programas de la Mtv.

b) Las brujas malvadas, que en realidad no son más que doncellas en apuros que se han cansado ver como el caballero siempre salvaba a la vecina. Una vez hartas de esperar, bajan de la torre. Llegan a un acuerdo con el dragón, dándole una pomadita para que le escueza menos el culo. Y van en busca de tierras lejanas en las que no seguir el papel que les ha sido designado.

Puede parecer algo cruel, verdad? Pues lo pienso y lo peor es que los hombres también lo piensan. Tienen el gen de que tienen que salvarnos de todo, hasta de nosotras mismas. Y os voy a decir una cosa, yo no quiero que me salven. Ya lo hago yo sola.

Este blog nació de una conversación mantenida un día en un bar. Tres mujeres alrededor de una cerveza, un vaso de vino y un nestea. Y todo nació de una frase “ ¿ Cuando fue el día en el que a las mujeres les nació la testosterona? “.

Creo que lo dice todo. Queremos que este sea un espacio libre. Un espacio en el que las usuarias que escriban puedan decir lo que quieran, cuando quieran. Sin juicios de valor, sin cuestionamientos éticos, sociales o de cualquier tipo. Sin eufemismos, sin límites.

Podrías pensar, sobre todo el sector masculino. Que el rencor invade nuestras entrañas, y no digo que no. Pero saquémosle provecho a ese rencor. Y si por lo menos conseguimos reírnos un rato, darle una pizca de locura sarcástica pues que digan lo que quieran.

El nombre es porque la vida es una casa de putas pero nosotras tenemos estilo. Nosotras los sujetos de experimentación. Y “Salidas” porque hemos decidido romper con los prejuicios y ser libres de expresarnos. Y que coño estamos salidas.