Mis queridas compañeras de batalla, hoy al despertarme las sábanas se pegaron a mis entrañas más de lo normal. ¿Por qué? Muy sabiamente os preguntareis vosotras, pues bien sufrí un mal sueño en una noche poco apropiada. Hoy es uno de esos días en los que miro el reloj esperando a que las horas escapen, miro las manecillas deseando que el día pase como un suspiro y en vez de eso los minutos pasan de tener 60 segundos a tener 120. Es una fecha que tengo que superar. Que tiene que volver a ser un simple número en el calendario.
Pero comvertir una costumbre en algo extraordinario no es tarea sencilla. Estoy hablando de como separarte de alguien al que has dedicado demasiado tiempo, energía e ilusión. Sobre todo ilusión. Desde hace unos meses no paro de preguntarme como se construye una vida cuando crees que la has perdido. Como llenas el vacío que antes llenabas de buenos propositos y ahora no es más que un tanque enorme de hiel. Como separas tus recuerdos de tus pesadillas. Como distinguir lo que es tuyo de lo que era vuestro. Como ahogas los pensamientos autodestructivos que nacen sin cesar para dar paso a tus nuevos proyectos. Eso que deseas hacer pero no ha habido fuerza, tesón y confianza para realizarlos. Como te perdonas a ti misma por lo que no has hecho, por lo que has hecho y por lo que podrías haber hecho.
Pues ya lo estas haciendo, porque lo sencillo es dejarte llevar. Lo sencillo es no preguntarte nada, no sentir emociones. Solo dolor. Pero preguntarte que hacer con el resto de tu vida es el primer paso. Es la mecha que arrancará tu orgullo, es la chispa que hará crecer tu autoestima. Esa cosa que no sabemos muy bien si existe o no porque no la podemos ver. Y la necesitamos para vivir.
Porque no se vosotras pero yo quiero vivir, vivir por mi, para mi. Porque nadie tiene derecho a deciros lo que podeis hacer, lo que valeis,lo que podeis sentir. Y mucho menos nadie tiene derecho a considerarse un salvador por ser un cobarde. Se sigue esperando de nosotras que nuestro objetivo principal en la vida sea formar una familia. Que de alguna manera en nuestro código genético está implícito que debemos tener un hombre a nuestro lado y darle descendencia. Que es nuestro deber como mujeres, que sino somos repudiadas. Dios yo he tenido que escuchar que soy una mujer de segunda. En que mundo vivimos.
Me levanto cada día deseando encontrar una justificación a algo que ha pasado hace demasiado para seguir llorándolo pero demasiado reciente para haberlo olvidado. Me levanto cada día diciendome a mi misma "Algún día comenzaré a vivir mi vida...". Pues mis queridas guerreras que os parece si este "Algún día..." es hoy. Porque no? Démosle un significado nuevo a este día. Porque podemos hacer que los días de perros se acaben solo dependen de nosotras.
Porque ser conscientes de nuestras debilidades nos hace más fuertes, oye y otra cosa no pero yo mis defectos los tengo más que presentes.